La semana pasada estuve impartiendo una charla sobre motivación y desempeño laboral.
Hasta aquí nada de especial porque esto es parte de mi trabajo habitual.
Lo curioso está en que al finalizar la misma vino a saludarme un viejo conocido, el mismísimo Winston Churchill.
No puedo resistirme a trascribiros el inicio de nuestra conversación:

– Hombre, Winston, qué alegría verte, ¿qué haces por aquí? Es un honor que hayas venido a escucharme.
– Querido Elisardo, sabes que me gusta estar al día de lo que piensas.
– Me vas a poner colorado, Winston… bueno, ¿qué destacarías de la charla?
– Pues cuando has tocado el tema de la responsabilidad individual, eso de que no vale echar siempre balones fuera porque entonces, ¿con qué balón juegas tú?
– Me encuentro con muchos a los que les incomoda que les haga responsables de sus propios actos, Winston. Es más fácil utilizar el “es que” o el “yo no he sido”.
– Ja, ja, es verdad, imagina sacar el “índice esque” en una empresa, o en un sector, qué divertido.
– Bueno, suena bien, igual lo hacemos…
– Por si te sirve de ayuda, introduciría en tu ponencia algo que no has tocado y que me preocupa sobremanera.
– Dime, dime, ¿de qué se trata?
– He detectado que “el fallo de nuestra época consiste en que sus hombres no quieren ser útiles sino importantes”.
– Qué interesante, Winston. Estoy contigo en que se trata de un problema bien serio porque…
– …

El amigo Churchill nos vuelve a dejar una perla para la reflexión individual. Creo que a muchos profesionales les iría mejor si se centraran simplemente en ser útiles y productivos…
En fin, es una discusión demasiado amplia para abordarla en unas líneas. Como siempre, os dejo la frase para que cada uno le saque su mejor provecho.