Decía el insigne Albert Einstein que la ley de la gravedad no es responsable de que la gente se enamore.

Porque no vale responsabilizar siempre al jefe, al gobierno o al Windows. La gravedad es responsable de muchas cosas, pero seguro que no tiene la culpa de que te critiquen en el trabajo, de que te hayan puesto una multa del ORA o de que Isco no ande fino en el Real Madrid.

Cada palo debe de aguantar su vela, y los actos tienen consecuencias, no culpables.

Las personas de espíritu dependiente aportan poco o nada, además de que tienen mermada su autoestima. Así que la dependencia no tiene beneficios para nadie, es una carga para todos. Aléjate de los dependientes de espíritu, porque sólo saben pedir y depender, pensando que la vida es más sencilla pudiendo recurrir siempre al ¡yo no he sido!

El mundo aprecia y necesita gente independiente, que se atreva a aportar su individualidad y que conozca no sólo la ley de la gravedad, sino que también la de la conservación de la energía, la de causa-efecto, las de Mendel y la de Pareto.

Sólo ampliando tus miras y tus conocimientos podrás sentirte libre y ser útil a los demás. ¿Qué has aportado hoy?