Consultoría

Cultura corporativa. Aplicación del Modelo Intención-Consecuencia (MIC)

La cultura interna de una empresa (sus señales de identidad) es muy difícil de imitar por parte de la competencia, ya que es relativamente sencilla de definir (parece sólo un reto intelectual), pero no tanto llevarla a la práctica. El entorno sólo puede apreciar lo que ve y experimenta, esto es, el comportamiento de los profesionales, las conductas reales y visibles. El mercado sólo puede evaluar lo que percibe, independientemente de cuáles hayan sido las intenciones originarias.

Por tanto, se necesita un esfuerzo continuado de definición, implantación y control de resultados para gestionar un activo tan intangible y valioso como la cultura o personalidad corporativa.

La cultura corporativa no es la que define el comité de dirección sino la que perciben clientes y empleados.